El Tratamiento a decidir para el paciente con TDAH dependerá de múltiples circunstancias, ya que el plan terapéutico deberá ser definido con especificidad para cada caso. Esto, pues no hay 2 personas con TDAH iguales. Es obvio decirlo, pero no siempre se tiene en cuenta: la persona además de su TDAH tiene una personalidad definida o en construcción, diferente en cada uno, y esto determinará cuál es el plan o planes adecuados.

Además, debe considerarse la edad del paciente, ya que no se sugieren las mismas estrategias para un escolar que para un adolescente o un adulto.

Las variables ambientales, fundamentalmente la familia y sus expectativas, orienta a las decisiones más pertinentes para cada situación.

En principio, se puede decir que los tratamientos deberán ser multimodales; esto significa que intervendrán más de un profesional. Como se dijo anteriormente, la elección terapéutica deberá pasar por el análisis situacional de cada caso. Sin embargo, en general, intervienen neuropsicólogo, médico psiquiatra o neurólogo, psicoterapeuta, psicopedagogo. La lista de profesionales que podrían intervenir podría extenderse a fonoaudiólogo, psicomotricista, entre otros agentes de Salud.

El neuropsicólogo implementará un plan de tratamiento que facilite el desarrollo de aquellos dominios cognitivos que no se desarrollaron naturalmente de la manera esperada. Se trabaja con ejercitaciones para aumentar la capacidad de concentración, de la memoria, en el control de distractores, en el control de impulsos, en la capacidad de organización y planificación y en la administración del tiempo, entre otros.

El médico deberá ser un especialista en las áreas de Psiquiatría o Neurología, ya sea que se trate de niños, adolescentes o adultos. El mismo debe contar, además, con experiencia en evaluaciones y tratamientos del TDAH. El tratamiento médico del TDAH implica, aunque no de una forma ineludible, el tratamiento farmacológico. Existen diferentes medicamentos para tratar esta condición. Entre los más utilizados se encuentran el metilfenidato (más conocido por su nombre comercial Ritalina) y la atomoxetina (Strattera, Abretia).

La consulta médica resulta imprescindible ante la sospecha de TDAH, pues este profesional deberá descartar otras enfermedades o condiciones que pueden tener una presentación similar al TDAH y no serlo. Por ejemplo, el hipotiroidismo puede generar dificultades atencionales; las dificultades visuales o auditivas, también.

El psicoterapeuta acompañará al paciente y a su familia, orientando en cuanto a las mejores estrategias para el manejo de las distracciones y el control de los impulsos. Suele sugerirse para ello la psicoterapia cognitivo-conductual.

La psicopedagogía es una disciplina que se encarga de estudiar y trabajar sobre el proceso de aprendizaje de las personas. Los pacientes con TDAH suelen tener dificultades para seguir la rutina de las clases y de las tareas domiciliarias; en la organización de los materiales; en la adecuada administración del tiempo; en la tendencia a procrastinar (o sea, dilatar el inicio de las tareas para el último momento) El profesional de esta disciplina deberá trabajar tanto con el paciente, así como también guiando a la familia para la organización de las tareas a nivel domiciliario y orientando al docente para diseñar juntos las mejores adecuaciones para que el alumno aprenda normalmente.