Mi hijo no es hiperactivo, pero sí es inatento. ¿Puede tener un TDAH?

Sí, puede tenerlo. Como se explicó en el apartado ¿”Qué es el TDAH?” existen sub-tipos, donde pueden predominar unos componentes del trastorno y no otros.

El niño no tiene problemas para atender durante horas los videos de YouTube o jugar videogames. ¿Cómo puede ser que tenga dificultades atencionales?

Las dificultades atencionales en el TDAH se observan en las tareas que el paciente debe realizar, aún cuando se trate de tareas escasamente motivantes. En éstas el niño debe poner en juego una atención voluntaria, que le implica un esfuerzo psíquico. Obviamente, a todos nos resultará más arduo atender una clase sobre un tema que no nos interesa que hacer o atender algo que resulta atractivo. La diferencia es que quienes no tienen TDAH pueden hacer ese esfuerzo y atender igual a la tarea aburrida, pero los que tienen TDAH no pueden hacerlo.

¿El TDAH se cura? ¿Es cierto que este problema desaparece en la adolescencia?

Si partimos del análisis de que cerca del 5% de los niños presenta TDAH, mientras que el 2-3% de la población lo presenta en la edad adulta, es de suponer que la mitad de los niños con TDAH mantendrán sus síntomas en la edad adulta. El 70-75% de los niños seguirá presentando esta condición en su adolescencia. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la presentación del TDAH varía a lo largo de la vida. Y esta evolución dependerá de si la persona fue o no tratada.

¿Cuáles son los riesgos de tener TDAH?

En la edad infantil el TDAH provoca alteraciones en el aprendizaje formal, en las relaciones sociales con pares y adultos, daños en la autoestima.

En la adolescencia estos chicos asumen conductas de riesgo, como manejo de vehículos de forma temeraria o una conducta sexual imprudente. En esta etapa, además, se encuentran en mayor vulnerabilidad hacia un consumo problemático de distintas sustancias.

En la vida adulta presentan frecuentes olvidos, errores por distracción, exposición a accidentes de tránsito, escasa estabilidad laboral y de pareja.

¿Desde cuándo se puede hacer el diagnóstico de TDAH?

En nuestro medio, habitualmente, el diagnóstico se realiza en la edad escolar, a partir de las dificultades que el niño presenta en la institución educativa. Sin embargo, se observan comportamientos peculiares en el preescolar, donde uno de los rasgos característicos es la aversión a la espera: no pueden aguardar tiempos mínimos, todo lo quieren “ya” y van cambiando abruptamente de actividad, como si no pudieran detenerse en ninguna.

Cuando eran bebes, los niños con TDAH son generalmente descritos como irritables, difíciles de consolar, llorones, con escasas horas de sueño. Inclusive, a nivel prenatal, se describen casos de hiperactividad intraútero: movimientos precoces e intensos.

¿Existe un sobre-diagnóstico del TDAH?

Es posible que haya casos de pacientes mal diagnosticados con el rótulo TDAH. Sin embargo, en la actualidad, el 5% promedio esperado de la población infantil NO está diagnosticada, ni mucho menos tratada. Entonces también tenemos un sub-diagnóstico.

¿En qué consiste el diagnóstico?

El diagnóstico es un proceso generalmente interdisciplinario, donde intervienen profesionales de la neuropsicología, la medicina, la psicopedagogía, entre otros. En cuanto a la evaluación neuropsicológica se trata de un proceso en el que se utilizan técnicas adaptadas para el paciente, no invasivas, diseñadas para ser aplicadas según la edad de la persona. Más información

A mi hijo lo diagnosticaron con TDAH. ¿Debo medicarlo?

Esta es una decisión que los padres deben tomar junto al consejo del médico. El tratamiento farmacológico no es imprescindible, sobre todo en casos leves, donde las dificultades que presenta el niño son de una magnitud que no llega a la gravedad.

¿Qué tratamientos existen?

Varios. El más conocido es el farmacológico. Se trata de medicamentos que actúan a nivel de las sinapsis, haciéndolas más eficientes. Tiene la ventaja de la rapidez; y la desventaja que, en la gran mayoría de los casos, no deja efectos positivos de largo plazo. Algunos pacientes pueden experimentar efectos secundarios adversos. Es el tratamiento de elección para los casos más severos. Pero dependerá de cada familia la última palabra. Como debe ser.

Y aún cuando se decida por el tratamiento farmacológico, se ha comprobado que la eficacia del mismo aumenta al combinarlo con otras medidas terapéuticas. Tal es el caso del tratamiento neuropsicológico. El mismo consiste en trabajar sobre aquellas funciones psicológicas que resultan afectadas: atención, control de impulsos, memoria, aprendizaje, planificación, entre otros. Este abordaje ha probado su eficacia aún en aquellos casos de TDAH en los que no se realiza tratamiento farmacológico. Se trata de ejercicios que el paciente realiza a partir de un software especialmente diseñado para entrenar estas funciones. Es un tratamiento individual e individualizado, que cuenta con un plan e indicadores de logro objetivables. Más del 80% de los casos responden positivamente al mismo.