¿Existe el Trastorno por Déficit de Atención (TDAH) en los Adultos?

  • Lunes, 3 de Julio de 2017

Mucha agua corrió debajo de los puentes desde el lejano 1902 en el que el pediatra George Still, un médico londinense publicó su artículo fundante sobre este asunto. Fue en 1902, y, claramente, se encontraba influido por su época. El Dr. Still encontraba que los pacientes con esta condición (aún no se la denominaba TDAH, eso vino después con las ediciones del DSM) lo que tenían era un “defecto en el control moral”[i]

OK, fue producto de una época. Pero hoy sabemos que los niños con TDAH no tienen la culpa de tenerlo. No es un problema moral. Es lo mismo que culpar a una persona de ser miope. Lo que tenemos que considerar con seriedad es que se trata de una condición de carácter neurobiológico. Por lo tanto, no se debe a defectos en la crianza o a los “traumas” de la infancia. No. El cerebro de las personas con TDAH es diferente al de aquellos que no lo tienen. [ii] Se trata de diferencias, fundamentalmente, más de carácter funcional que estructural. Las regiones que gobiernan la atención sostenida, la resistencia a las distracciones, el control de los impulsos y los movimientos trabajan ralentizadas, son regiones que trabajan menos eficazmente que en el resto.

Si se parte de la base de que el TDAH es una condición de origen neurobiológica, como múltiples  investigaciones lo han demostrado, ¿qué hace suponer que esta condición “desaparecerá” en el adolescente o en el adulto?

Durante las décadas del 60’ y 70’ del reciente pasado siglo se pensaba que eso era lo que sucedía. Sólo se debía tener paciencia con el infante, porque esas conductas ya se le pasarían con la edad. Lamentablemente, eso no sucedía. Por lo menos en la mayoría de los casos.

Fue en 1977 que se publicó el 1er artículo sobre TDAH en adultos, por parte de Henry Mann y Stanley Greenspan. Aunque hubo que esperar a finales de los 80’ para que este tema fuera tomado realmente en cuenta.

Hoy sabemos que cerca del 60% de los niños que poseen esta condición, también la padecerán como un problema en la vida adulta.

La presentación en el adulto se caracteriza por dificultades en:

Planificación y Acción – Problemas con la organización, la priorización y las tareas de inicio. Presentan una deficiencia en realizar una estimación adecuada del tiempo que insumen las cosas.

Concentración – Problemas con mantener el enfoque y resistir la distracción, especialmente con la lectura.

Esfuerzo – Problemas con la motivación, el esfuerzo sostenido y la persistencia. Tienden a la procrastinación. Se aburren rápidamente.

Afectividad – Dificultad para regular las emociones y controlar el estrés. Frecuentes cambios de humor. Baja autoestima.

Memoria – Problemas con memoria a corto plazo y recuperación de memoria. Frecuentemente pierden objetos; olvidan citas.

Conducta – Problemas con el autocontrol y la autorregulación. Interrumpen conversaciones; terminan las frases de los demás; frecuentemente dicen o hacen cosas de las que luego se lamentan; comienzan a contestar antes que se les termine de formular la pregunta.  Posibles abusos en el consumo de sustancias y alimentos. Tendencia a las adicciones.

Es indudable que estas características mencionadas comprometen el desempeño académico, laboral y familiar en las personas afectadas.

Se las suele tildar de descuidados, desinteresados, perezosos e irresponsables. Es posible que las consecuencias sean estas, pero no se deben confundir las consecuencias con las causas.

El adulto con TDAH puede mejorar su condición. ¿Qué hacer, entonces?

Mientras se pensaba que el TDAH era un problema de la infancia, los adultos con esta condición se encontraban desamparados. Ni médicos ni psicólogos consideraban esta hipótesis como una alternativa. Por lo tanto, se los privaba de recibir los tratamientos necesarios. Era como tildar de perezosa a una persona depresiva y con ello darle un juicio de valor más que un diagnóstico.

En primer lugar, como siempre decimos, todo debe iniciar por un diagnóstico adecuado.

Una vez que se realiza el diagnóstico positivo (o sea, que se corrobora que la persona tiene TDAH) se deberá determinar el tipo de TDAH y la gravedad del mismo. Sólo de esta manera se contará con los elementos necesarios para sugerir el tratamiento adecuado.

Este podrá ser:

  • Farmacológico
  • Neurocognitivo
  • Psicoterapéutico.
  • Mindfulness
  • Sugerencias en mejora de hábitos (sueño; alimentación; ejercicios; carga laboral, etc)
  • Una determinada combinación de tratamientos

 

 

 

[i] Still, G (1902): Some abnormal psychical conditions in children: the Goulstonian lectures. The Lancet’, 1902;1:1008-1012

 

[ii] Parasuraman, R. (1998): The attentive brain. Cambridge, MA: MIT Press.