El ejercicio incrementa la capacidad para aprender

  • Jueves, 16 de Noviembre de 2017

Todos coincidimos en los beneficios que el ejercicio reporta para nuestra salud. Y, fundamentalmente, esto es cierto con relación al ejercicio aeróbico. Basta una buena caminata de una media hora diaria para que nuestro organismo funcione mejor.

Ahora bien, esto no vale sólo para los jóvenes y adultos. Es absolutamente válido para los niños.

Los niños que realizan actividad física frecuente, además de mantener sus parámetros de salud en buenos niveles, tienden a tener un mejor comportamiento, una mejor calidad de sueño y un proceso de aprendizajes sin inconvenientes.

Y parece ser que la mejor actividad física es la de carácter aeróbico.

El ejercicio aeróbico, como su nombre lo indica, requiere de una adecuada oxigenación de nuestro cuerpo para poder realizarse. Con esta actividad física se aumenta la tasa de frecuencia cardíaca, mejora la circulación de la sangre y, de esta manera, el oxígeno llega más y mejor a todo nuestro organismo. Inclusive, y por supuesto, a nuestro cerebro.

Las neuronas requieren del aporte permanente de oxígeno para su normal funcionamiento. La falta de oxígeno puede generar daños que pueden ser irreversibles, como puede suceder en un paro cardio-respiratorio o un ahogamiento.

La buena salud de nuestro cerebro requiere imprescindiblemente de una adecuada oxigenación. ¿Y qué mejor para ello que el ejercicio?

Por esta razón, sería muy bueno que se pensara colocar la actividad física al inicio de la jornada de estudios y no al final. Los docentes recibirían alumnos más despiertos, mejor oxigenados. Sabemos que es cierto que hay razones prácticas para colocar el ejercicio físico al final de la jornada. Pero ello no debe ir en desmedro de hacer cosas para mejorar las condiciones adecuadas para el cerebro.

Una buena oxigenación al inicio de la jornada escolar puede lograrse con unos 20 minutos de ejercicios suaves, de estiramiento y respiración, o movimientos en el mismo salón de clase. Es cuestión de activar la creatividad, además del cuerpo. No es tiempo perdido; todo lo contrario.

Recientemente se publicó un trabajo en el que se investiga el efecto en humanos del ejercicio aeróbico en el incremento del tamaño del hipocampo. El hipocampo, que lleva su nombre porque tiene forma de caballito de mar, es una estructura que se encuentra en los lóbulos temporales de ambos hemisferios. Y es una estructura fundamental para la memoria y el aprendizaje.

Ya se había probado el efecto del ejercicio aeróbico en el incremento del tamaño de los hipocampos en ratones. Ahora esto se ha visto que sucede también en humanos.

Recordemos que lo que es bueno para el corazón, es también bueno para el cerebro. Y esto vale para cualquier edad.

 

Fuente: Joseph Firth, Brendon Stubbs, Davy Vancampfort, Felipe Schuch, Jim Lagopoulos , Simon Rosenbaum, Philip B. Ward. Effect of aerobic exercise on hippocampal volume in humans: A systematic review and meta-analysis. https://doi.org/10.1016/j.neuroimage.2017.11.007